Bienvenido: SUNMOY TECHNOLOGY COMPANY LIMITED
英文版 Spanish French 中文版

Noticias de tecnología

El día que llegó, supiste que el suministro de agua de tu familia estaría asegurado.

El día que llegó, supiste que el suministro de agua de tu familia estaría asegurado.


El día que llegó, una multitud se reunió en el patio. Un estruendo llenó el aire mientras la varilla de perforación descendía centímetro a centímetro, sacando tierra cada vez más húmeda. Te quedaste observando, con las palmas sudando, el corazón latiendo con fuerza. No sabías qué tan profundo llegaría, si siquiera llegaría al agua, simplemente esperaste.


Entonces llegó el agua. Brotó de la tubería, clara y helada, salpicándote por todas partes. No te inmutaste, sino que te inclinaste hacia adelante, te agachaste, recogiste un poco de agua y bebiste un trago. En ese momento, supiste que el suministro de agua de tu familia estaría asegurado. No solo una sensación de certeza, sino un peso que se te había quitado del corazón.


A partir de entonces, todo en casa fue diferente. Se acabaron los cálculos para lavar las verduras, se acabó el ahorro en la ropa, y los niños podían bañarse todo el tiempo que quisieran. El huerto estaba regado a fondo y las plántulas crecían fuertes; los dos cerdos del corral tenían agua de sobra. Mirabas el agua una y otra vez, deteniéndote a veces: ¿era suficiente? Basta.


Está ahí, y el agua está ahí. Ya sea sequía o inundación, llueva o truene, siempre está ahí. Está ahí cuando duermes; está ahí cuando sales a trabajar; sigue ahí año tras año. Ese pozo, como el viejo buey de la familia, es silencioso pero muy fiable.


El día que lo trajiste, supiste que el suministro de agua de toda la familia estaría asegurado. Desde ese día, el agua dejó de ser un problema, y la vida dejó de ser un problema.